La información de una empresa es, sin duda alguna, uno de sus activos más importantes. No importa si se trata de una organización pequeña, mediana o grande; en todas ellas puede haber sustracciones de información confidencial si no se tiene un buen control de esta. ¿Qué podemos hacer para evitar fugas de información en la empresa?
¿Cómo podemos evitar las fugas de información?
Conocer la información
¿A qué se dedica nuestra empresa? ¿Qué información podemos almacenar? ¿Tenemos información confidencial, testimonial y/o de consulta? Saber qué tipo de información tenemos en la organización en la que estamos y tener claro cómo se debe gestionar cada tipología de documento es esencial.
Clasificarla
Una vez tenemos claro las diferentes tipologías de información que tenemos dentro de la empresa, lo ideal es clasificarla siguiendo un criterio razonable y unificado: por fechas, por departamentos, tipos de documentos… Clasificar correctamente los documentos, además, es imprescindible para agilizar los procesos dentro de una empresa y ahorrar tiempo.
Establecer un grado de seguridad
Como ya hemos comentado, seguramente no sea necesario que todos los documentos tengan el mismo nivel de seguridad: habrá documentos a los que puedan acceder todos los miembros de una organización mientras que, algunos, solo deberían poder ser visionados por ciertos departamentos o grupos de personas.
Estos tres pasos son fundamentales para, desde un principio, tener nuestra información en un lugar seguro y con unos protocolos de seguridad bien definidos. Pero ¿cómo podemos llevar a cabo esta tarea en nuestra empresa de forma sencilla?